Del ciclo reiterado
nadie escapa.
Lo que hoy es entusiasmo,
hojas frescas en los bolsillos,
mañana se volverá sequía
entre las manos.
Y los inviernos
brotarán sobre el tejado;
de fotos viejas
se cubrirá la alfombra.
Será la gracia de lo vivido
más fuerte que la ausencia.
Toda la noche los ojos mirando el cielo:
quizá la piadosa lluvia
moje de nuevo los sembrados.
