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Videopoema "Comienzo" en el canal de Youtube
En épocas digitales, la poesía también se renueva:
de agujas tercas
nos despierta.
A paso lento
se abren ventanas
se encienden estufas
se prenden hornallas
se desvisten y se visten
se abren puertas
se enfrenta la vorágine
de lo rutinario.
Afuera hay un mundo
que adivinamos igual
y allí no espera
el vacío de las horas
que devoran
nuestra certeza.
Al llegar nos mostramos puntuales
completamos fórmulas
y cumplimos horarios.
Somos sostenidos
por ese diario consuelo
de volver
después a casa
con el pan
de cada día
en las manos,
mordiendo su corteza
para no llorar.
Comentario sobre El reino de las agujas – Tuky Carboni
Me llamó la atención la construcción que elige la joven para simbolizar, y lo consigue, la rapidez con que transcurre el tiempo. Casi un pestañeo en el espacio que se nos concede para aprehender la vida. Los versos de Úrsula parecieran peldaños erigidos como las agujas góticas de las catedrales, para atrapar la luz y alzarse hacia el Infinito. Todos sus poemas son testigos vertiginosos de “un algo” que se desliza hacia el no ser. Sin embargo, hay uno que se escapa de los márgenes del tiempo. Un poema breve y bellísimo en que Úrsula consigue su propósito. Se llama, precisamente, permanencia, y dice así:
“Yo haré con vestigios del sol
un puñado de flores amarillas
para salvarnos del tiempo.”
Allí, en esa permanencia, estará siempre, con su integridad poética y con todos sus amores, salvados por la belleza de sus palabras.
Alcira Irene “Tuky” González
Refrán
Refrán
Porque
has dicho:
“El
que mucho abarca poco aprieta”.
¿Aprieta
qué?
Aprieta
el acopio de las cosas.
Quisiera
en cambio no poseer nada
más
allá del secreto silencioso de las lámparas.
Aprieta
tú en tu mano
aquello
que adquiriste.
Aprieta
lo especial, lo que autoriza,
aprieta
tú el sumario
y
déjame abarcar la nube,
la
rama, el rumor de los cables,
el
vuelo, el mar,
la
receta del bizcochuelo,
los
bolsillos del niño
y
también el cobro de la quincena.
Déjame
abarcarlo todo
y
no retener nada
ya
que debo irme con las manos vacías
como
vine.
Te
dejo medir el gesto que conviene,
acumular
los recibos y las planillas.
Me
encontrarás en el frigorífico,
en
la simetría de las plumas,
en
la cantera, en el motor, en el basket,
en
la exposición de grabados,
en
la charla con el guarda,
en
el derrumbe de las jerarquías
o
mirando el cielo de noviembre
cuando
es de día a la salida de la oficina.
Mi
respuesta tiene la única vulgar certeza:
dentro
de cincuenta años,
todos
los de mi edad estaremos muertos.
Y
tu cargo será ocupado por otro.
Déjame
pues.
Mientras,
déjame
terminar de leerlo.
Para
ir abarcándolo todo
para
ir cada día apretando en mis manos menos cosas.
(de Las puertas)
“Intersección de horizontes” una reseña acerca de “El horizonte” de Patrick Modiano
Jean Bosmans va reconstruyendo la trama de una historia que su memoria había
anidado durante mucho tiempo. Fechas, nombres, encuentros, personas, lugares y
calles son algunos de los vestigios del pasado que reaparecen en su día a día;
él toma cada dato que su mente le concede, apuntándolo en su agenda y
configurándolo así como una imagen más que rememora ese camino que alguna vez
lo condujo a una intersección de horizontes entre él y Margaret Le coz.
de un orden temporal discontinuo. De a poco nos sumerge en el pasado de los
personajes, permitiendo que el desarrollo de las descripciones se vea
atravesado por interrogantes que guían su recorrido: “¿Y si todas esas palabras
quedaran suspendidas en el aire y bastase tan sólo un poco de atención para
captar sus ecos?”. A partir de allí se inicia una búsqueda intermitente; el protagonista
se pierde en constantes indagaciones, que no logra responder, o bien teme
responder; tal vez por esto nos diga: “…en la duda aún queda una forma de
esperanza, una línea de fuga hacia el horizonte”. Tantas veces se pregunta
acerca de Margaret, de su encuentro casual, de otros posibles encuentros que
tal vez fueron pero nunca llegaron a advertir. Quizá la falta de precisión se
deba al ayer confuso de la joven, el cual permanece como una puerta
entreabierta a la que Bosmans nunca logra descubrir por entero. Cuenta con
certezas mínimas, entre las que se dibujan la silueta de personajes presentados
como amenazas, posibles perseguidores que buscan obtener algo de ambos. En el
caso del protagonista, se muestra afectado
recurrentemente por la aparición de una mujer (su madre) y un hombre. Este
último suceso, frecuente en la historia, podría relacionarse con el pasado
mismo del autor, ya que al igual que el personaje central de la trama, padece
la ausencia de sus padres debido a cuestiones laborales.
relación a la infancia de Modiano, es importante destacar que la misma
transcurre en la década de 1940 en Boulogne-Billancourt, una pequeña ciudad de
Francia donde crece enfrentándose, junto a su hermano, a la falta casi total de
sus padres. Sin embargo, a pesar de haber crecido en esta ciudad, gran parte de
las obras del autor van a estar enmarcadas en
una París afectada por la ocupación nazi, tan común durante la Segunda
Guerra Mundial. Así, es posible ubicar en este contexto a nuestros dos
protagonistas: Jean Bosmans y Margaret Le Coz, ambos en París, se conocen en
medio de una persecución; ambos huyen de las miradas, de los posibles espías,
retratando así la necesidad de escapar, o bien de guardar silencio como método
mismo de escape. Ambos callan. En cuanto a esto, se debe mencionar que durante
la entrega del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo (año 2014), el autor
pronuncia un discurso en el cual hace referencia al silencio durante su
infancia, sosteniendo: “(…) pertenezco a una generación en la cual no se dejaba
hablar a los niños, salvo raras ocasiones, y si se pedía permiso, aunque nunca
se les escuchaba y la mayoría de las veces se les interrumpía (…) Sin duda de
ahí el deseo de escribir que también sintieron otros a la salida de la
infancia.”[1]
por esto el protagonista calle; sus expresiones, cargadas de inmensa
sensibilidad, de memoria, de un pasado al que se refiere como si hablara del
presente mismo, nos develan datos mínimos perdidos entre un silencio que poco
nos dice y, a la vez, tanto.
la historia, que se presenta de a poco, por su calidad estilística, por el
mensaje que nos deja, y las sensaciones tan cargadas de emoción frente a un
pasado inconcluso, frente a interrogantes, frente a dudas, “El horizonte” es
una obra de importante valor y su lectura muy recomendable, especialmente para
aquellos que hallan en el pasado atisbos de belleza.
website of the Nobel Prize (En línea). The
Nobel Prize in Literature 2014
consulta: 1 de octubre de 2015). Disponible en: <http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2014/modiano-lecture_fr.html>





