Escritora e investigadora Argentina
Frente a un horizonte sin suelo
se me pasan los días.
Quise estar en otra parte.
«¿Ves esa llanura?
Ahí la tierra fértil se amontona,
mientras acá brilla por su ausencia.»
«El deseo nos condena»
digo y sigo estando:
esto es el fervor,
lo irracional,
mi palabra
contra
mi palabra.
Salir de mí un instante.
Entregarme al viaje
a la noche decrépita.
Rondar el abismo
de un aljibe sediento,
la arboleda de pájaros mudos.
Salir de mí un instante
es salir también de vos.
estás apto para el poema para desintegrarme y pedirme que yo sea el
hospital de tus ausencias: es el desvío.
Sí, es verdad
estamos todos cansados
y nos olvidamos del oro del otoño.
Quizá la revolución consista
en eso que el hombre
ha estado postergando por siglos:
la necesidad del verdadero descanso,
ese que permite ver cómo crecen
día tras día,
las florcitas salvajes.
Esa belleza,
la que queda en los ojos,
es la que queda para siemp.
Juan L. Ortiz
Del ciclo reiterado
nadie escapa.
Lo que hoy es entusiasmo,
hojas frescas en los bolsillos,
mañana se volverá sequía
entre las manos.
Y los inviernos
brotarán sobre el tejado;
de fotos viejas
se cubrirá la alfombra.
Será la gracia de lo vivido
más fuerte que la ausencia.
Toda la noche los ojos mirando el cielo:
quizá la piadosa lluvia
moje de nuevo los sembrados.