Escritora e investigadora Argentina
Frente a un horizonte sin suelo
se me pasan los días.
Quise estar en otra parte.
«¿Ves esa llanura?
Ahí la tierra fértil se amontona,
mientras acá brilla por su ausencia.»
«El deseo nos condena»
digo y sigo estando:
esto es el fervor,
lo irracional,
mi palabra
contra
mi palabra.
Salir de mí un instante.
Entregarme al viaje
a la noche decrépita.
Rondar el abismo
de un aljibe sediento,
la arboleda de pájaros mudos.
Salir de mí un instante
es salir también de vos.
Del ciclo reiterado
nadie escapa.
Lo que hoy es entusiasmo,
hojas frescas en los bolsillos,
mañana se volverá sequía
entre las manos.
Y los inviernos
brotarán sobre el tejado;
de fotos viejas
se cubrirá la alfombra.
Será la gracia de lo vivido
más fuerte que la ausencia.
Toda la noche los ojos mirando el cielo:
quizá la piadosa lluvia
moje de nuevo los sembrados.
En épocas digitales, la poesía también se renueva: