Terminales
Más allá de los motores
estallando su urgencia,
de los pasajes flotando
entre la mano y el suelo,
más allá de los avisos
a última hora,
de los abrazos
que no saben ceder,
más allá
de los pasajeros
y el chofer,
más allá del silencio,
de las luces apagadas,
permanece una figura
gastada por la espera:
es quien se queda
cuando todos se han ido,
sosteniendo eso
que el horizonte no devuelve.
