Soledad
Aspiro el ramillete
de los años
Y siento que estoy
muerto en cada olvido.
Mis apariencias
todas se gastaron
Alguien se iba de
mi crepúsculo…
En mis tiempos
marchitos hubo puertos,
Y pañuelos
vehementes se alejaron…
desconocidas gentes
han partido
del fondo de mi ser
ya devastado.
Me quedé en la
efusión de cada abrazo
y en los adioses
layos y secretos.
De improviso me vi
como un extraño
con mi presencia
inexplicable y sola
Lo ausente habla un
idioma que no alcanzo.
Inútilmente dóblanse
las tardes…
Nos vamos
deshaciendo en los olvidos,
ya dispersé el
recuerdo como un ramo.
Carlos Mastronardi